1ª Semana: Metiendonos en terreno espiritual
Soy consciente de que esta guerra, pese a ser necesaria y positiva, ha causado gran daño. Asumo el papel que he tenido en ello, con la convicción de que el bien que haga a la Humanidad va a ser mucho mayor.En este oscuro interludio entre el antiguo mundo y la gloriosa civilización que estoy creando, mucha gente comete actos desesperados, incluso enloquece. Algunos vuelven a antiguas maneras, que no por inútiles y probadamente ineficaces dejan de reconfortarles. Así pues, parece que ahora la gente se aferré con más fuerza a la religión que antes. Esto por un lado me abre una puerta para adoctrinar al pueblo en la Fe hacia Mí, su salvador, pero por otro hace que me sea más difícil eliminar los viejos y obsoletos cultos que llevan infestando la Tierra desde hace siglos. He empezado a tomar medidas al respecto.
Durante tres meses, a contar desde hoy, la gente podrá dirigirse a la Central de Unificadores más cercana ( a las más lejanas también, pero reconozcamos que poco adelantan con ello) para entregar sus libros “sagrados” e iconografía religiosa varía, lo cual será recompensado con bonos para comida, o incluso, en los países menos devastados, por un gratificante apoyo económico. Obviamente, denunciar reuniones sectarias, rezos a los antiguos dioses y demás actos semejantes de rebeldía espiritual también será recompensado. Expirado el generoso plazo de un trimestre, todo el que este en posesión de objetos de cultos subversivos, será adecuadamente castigado. Para no alentar la creación de mártires nunca se matara a estos disidentes, si no que las represalias se tomaran en sus seres más cercanos. Una medida mucho más efectiva, a mi ingenioso parecer.
Por supuesto, denunciar a vecinos y familiares que acumulen este tipo de material será también motivo de generosas gratificaciones.
En cuánto a los templos, iglesias, y demás lugares de culto, su estructura será respetada por motivos de interés histórico y cultural siempre que sea necesario, una vez limpiados de lecturas fantasiosas y representaciones de figuras mitológicas. Estos lugares se acondicionaran como centros para la meditación, relajación, y cultivación del pensamiento.
De esta forma, la gente poco a poco pasara a confiar en su propia espiritualidad, en lugar de en viejas fábulas que inciten arbritariamente al temor por cometer actos naturales en el ser humano y a depositar la guía moral en unos pocos energúmenos enfermos de corrupción.
Este va a ser un mundo mejor.
Palabra del Lord.
